Este tebeo (así, con la definición clásica) nació de un guión escrito hace más de cuarenta años por dos chavales cargados de ilusiones y amor por el cine: Julián Mingo y yo.
Nunca pudimos realizar ese cortometraje deseado, quedó durmiendo en el cajón de los olvidos, convirtiéndose en uno más de tantos sueños rotos.
Un día, Julian imaginó darle vida, transformarlo en las imágenes inanimadas de un comic, y a ello nos pusimos. Mejor dicho, Julian se puso a dibujar, que eso es lo verdaderamente duro, y yo a revisar textos y bocadillos de diálogo.
El resultado es este que aquí os presentamos. Un pequeño sueño dejó de estar roto.
"A golpes con la vida".
domingo, 6 de junio de 2021
A golpes con la vida: un guión de tebeo
viernes, 19 de marzo de 2021
Mi cita con el artista
He decidido
coger la Handbike (una silla de ruedas a la que se le acopla una tercera rueda
con un motor eléctrico incorporado) y darme un garbeo sin rumbo definido y como
idea creativa. Hace ya mucho tiempo, años en realidad, que no paseo por el
simple placer de pasear, sin que haya un motivo al final del camino.
No hace tanto que dispongo de este carro y, sin saber bien por qué, me viene a la cabeza como algunos ponen nombre a sus coches, motos o vehículos en general como una manera de hacerlos suyos. Yo nunca lo he hecho. Quizás fue por pudor o porque jamás tuve la suficiente imaginación como para personalizar máquinas que tan solo me sirven para desplazarme de un sitio a otro.
jueves, 7 de enero de 2021
Las campanadas
Un relato, que espero nunca se dé
Las campanadas
Renqueando se acercó a la estantería para coger el bote de uvas envasadas, después encendió la televisión y se sentó. Entre las rayas de aquella imagen desgastada se podía distinguir a los presentadores vestidos de fiesta, él con frac y ella luciendo un traje de lentejuelas, explicando, entre chascarrillos, el desarrollo de las campanadas de fin de año. De fondo se distinguía la Puerta del Sol y se escuchaba, a pesar del bajo volumen, el jolgorio de las miles de personas atestando la plaza.
miércoles, 30 de diciembre de 2020
Los jueves relato: Mi Nochevieja diferente
Mi
compañera y amiga Leonor Sánchez me ha invitado a su estreno conduciendo un
jueves, y yo no he podido negarme. Ya hace tiempo que no tengo el gusto de
participar, más de un año desde la última vez y algunos más desde que no lo
hago de modo regular. Pero como se suele decir, se es juevero para siempre, y
así me siento yo, juevero de corazón.
Mi nochevieja diferente
Tenía
diez años, y entonces mi vida transcurría rodeada de médicos, enfermeras y,
sobre todo, de monjas y de otros niños de parecida suerte a la mía.
domingo, 25 de octubre de 2020
24 de octubre, Día Mundial Contra la Polio - Seguimos aquí
Seguimos aquí
Me
recuerdo chiquitillo y frágil, atolondrao,
que decía mi madre, con las rodillas desolladas, cargadas de pupas de tanto
como me caía. Pero en verdad no era mi culpa, mi mente bullía de velocidad, de
ese ímpetu infantil por alcanzar lo que al resto de mis amigos apenas les
suponía esfuerzo.
Luego,
la realidad se giraba inexorable y me devolvía al suelo del que me tenía que
levantar una vez más, porque mi pierna, esa esmirriada y flacucha pierna
derecha que la polio me había dejado en herencia, nunca respondió con el vigor
que yo deseaba, y el resultado era inevitable. Mi cabeza se empeñaba en coronar unos castillos que mi
cuerpo jamás pudo subir.
Una
vez escuché que una idea escrita es una idea herida, y en eso pienso mientras mis
dedos corretean por las teclas del ordenador, en escribir sobre las heridas que
en el fondo nunca curaron, en sentir las palabras que un día me sanaron.
miércoles, 14 de octubre de 2020
Secuelas
jueves, 24 de septiembre de 2020
Así era aquel otoño
lunes, 17 de agosto de 2020
La estupidez humana no conoce límites
La insolidaridad, la ignorancia y la estupidez tomaron presencia ayer en la manifestación anti-vacunas y anti-mascarilla de Madrid.
Sin respeto por el esfuerzo de tantos que trabajan contra esta pandemia, los sanitarios que se dejan la salud cada día, el sufrimiento de quienes lo padecen, la tristeza de quienes han fallecido y el dolor de quienes ni siquiera pudieron despedirlos.
Puros idiotas que desconfían de millones y millones de médicos y científicos, tachándolos de vendidos al sistema, pero que no dudan en creerse como un dogma de fe las marcianadas que cualquier gurú de tres al cuarto suelta por algún canal de internet, las de quien dice curar el virus con lejía, las majaderías de políticos fascistas e interesados o las de esos famosos despeñados en su propia rechifla.
En
su egoísmo e ignorancia nunca sabrán lo que es vivir para siempre con secuelas
paralizantes por no haber recibido en su momento una vacuna como fue la de la
polio. Otros no tuvimos tanta suerte.
Las vacunas, so tontos, hacen eso, salvar vidas.
Quizás, muchos de esos 2000 o 3000 "seres humanos" que ayer se dieron cita en esa manifestación de Madrid, se merecerían pasar varias semanas intubados boca abajo en la UCI de un hospital, saber de la experiencia de una enfermedad grave y contagiosa. Que la vivan, que sobrevivan y..., que luego lo cuenten.
miércoles, 1 de julio de 2020
El exilio interior. Palabras contra la soledad
Fundación Rafael Pérez Estrada: El exilio interior. Palabras contra la soledad












