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jueves, 20 de febrero de 2025

Carta a mi yo del futuro

 


Querido yo del futuro:

No sé si esta carta llegará a ese futuro del que formas parte. No niego que me gustaría saber
cómo lo lleváis, como me habría gustado conocerlo hace apenas cinco años, en medio del mayor caos vivido por la humanidad en siglos, cuándo nos prometimos que toda aquella desgracia sería para bien, que aprendíamos la lección y que saldríamos mejores. No era verdad. En realidad nunca lo fue. Solo mentíamos para protegernos, como niños asustados en la oscuridad.

Hoy sigo teniendo ese mismo desasosiego. ¿Cómo saldremos de esta? ¿Cómo os explicaréis mañana que el mundo de hoy se esté llenando de locos? locos con poder y locos con dinero, y que esos locos son quienes mandan en el planeta, dejando una realidad que solo los locos entienden pero que nos arrastra a todos. ¿Qué pensaréis de nosotros al ver que un acosador condenado y mentiroso sea el emperador del mundo porque le votaron millones, aun conscientes de quién era; qué a otro lo aclaman porque levanta amenazador una motosierra o que los mismos que ayer sufrieron un Holocausto hoy masacran a otro pueblo por el mismo viejo motivo de apropiarse de sus tierras y negocios?

¿Cómo podréis entender esta fascinación de hoy por un fascismo que, no hace tanto, arrasó de guerras Europa? ¿Qué cuarenta años de dictadura y represión se quieran vender como un simple intervalo naíf en el tiempo, al que incluso se echa de menos; qué da igual que miles de personas sigan olvidadas en fosas comunes, qué 7.291 vidas no tienen valor ni importancia o qué 227 valen menos que la comida en un restaurante?

Querido yo del mañana, hoy el mundo se ha vuelto del revés, plagado de gurús manipuladores. Conspiranoicos de casi cualquier cosa y generadores de bulos. Y a la cabeza, Naranjito y su legión de limones agrios; junto a su ahora mejor amigo el Zar. Negacionistas del Covid, las vacunas, la violencia de género y todo cuanto suene a igualdad y derechos humanos. Tipos convencidos de que la Tierra es plana y que no existe un cambio climático que ya causa tremendas catástrofes naturales que provocan hambre, guerras y millones de migrantes, a los que también rechazan, con inundaciones, incendios, y tragedias medioambientales de un planeta que ya parece incapaz de soportarnos.  

Querido yo del futuro, quizá la solución esté en ese meteorito que dicen viene hacia nosotros.¡No sé si al despertar, tú, todavía seguirás estando allí!   

lunes, 17 de julio de 2023

Volver al olvido


Yo siempre he dicho, y he escrito en numerosas ocasiones, que los supervivientes de la polio fuimos víctimas de la negligencia del franquismo y que hoy éramos los grandes olvidados de la democracia. Eso fue así durante muchos años, incluido todo el periodo democrático con los diversos gobiernos de diferente signo político que fueron gestionando el país; hasta que en octubre de 2022 entró en vigor la Ley de Memoria Democrática que incluía la siguiente disposición adicional undécima:

«En reconocimiento del sufrimiento padecido por las personas que fueron afectadas por el poliovirus durante la pandemia que asoló a España a partir de los años cincuenta del siglo XX, el Gobierno promoverá investigaciones y estudios que esclarezcan la verdad de lo acaecido respecto de la expansión de la epidemia durante la dictadura franquista, así como las medidas de carácter sanitario y social en favor de las personas afectadas por la polio, efectos tardíos de la polio y post-polio, que posibiliten su calidad de vida, contando con la participación de las entidades representativas de los afectados sobrevivientes a la polio»

Este era el paso necesario, casi 70 años después un gobierno nos tenía presentes, reconociendo el padecimiento y el dolor que miles de niños y sus familias tuvieron que sufrir durante años; esos niños éramos nosotros, las víctimas de la polio.
La dictadura de Franco nos condenó, negando durante 8 años una vacuna que ya existía desde 1955 (yo me contagié en 1961). Hay pocas cosas más miserables que condenar a tus propios ciudadanos, sobre todo cuando esos ciudadanos son niños, bebés de meses o unos pocos años, de manera consciente a una vida de operaciones, hospitales y discapacidad, cuando no de abandono, precariedad y marginación.
Franco, el franquismo, era así, nunca tuvo compasión por nada ni por nadie.

Muchos dirán que esa ley hace poco más que reconocernos, pero que no asume indemnizaciones económicas por el daño causado. Sinceramente eso siempre me ha parecido una utopía irrealizable. Y no es que no las merezcamos, claro que nos corresponderían si hubiera justicia, pero ya son varias las veces que los tribunales han sentenciado en nuestra contra por estar prescrito. Y sí, estoy de acuerdo, nuestros dolores, las cojeras, muletas y sillas de ruedas, nunca prescribirán.

Pero esta ley al menos habla de síndrome postpolio, de investigación y de buscar caminos que mejoren nuestra calidad de vida. No es un fin, en realidad es el principio. La piedra también está en nuestro tejado. Con unión, apoyados en nuestros grupos y asociaciones, nuestra obligación es exigir que se cumplan esas medidas de carácter sanitario y social que habla el artículo.
De momento ya se ha logrado que esos casi imposibles 15 años con discapacidad reconocida del 45%, que se exigía para la jubilación anticipada, haya bajado a solo 5.

Ahora, el PP y Vox, los partidos de la derecha, anuncian que derogarán la ley si ganan las elecciones. Yo no voy a extenderme en lo inmoral que sería abandonar a los miles de muertos que todavía siguen enterrados en cunetas y fosas comunes por la represión franquista (no sé qué pensarían si fueran sus propios familiares quienes estuvieran allí tirados), la hemeroteca nos dice cuanto se vanagloriaba Rajoy de no haber dado nunca un euro para la recuperación de esos cuerpos, pero sí que me importa, y aquí lo escribo, que derogar esta ley sería un nuevo y mortal golpe a nuestra dignidad como víctimas que fuimos de una poliomielitis que nunca nos debió enfermar.

Por supuesto que cada uno puede elegir la opción política que quiera, pero creo que es muy importante votar también con la conciencia abierta. Nosotros los supervivientes de la polio, fuimos víctimas de aquella dictadura franquista que PP y Vox se niegan a condenar, y ahora quieren derogar esta Ley de Memoria Democrática que nos reconoce. Será como volver otra vez al olvido.
Yo, me niego a que de nuevo seamos borrados de la memoria de la historia.

lunes, 18 de julio de 2022

La Ley de Memoria Democratica también es para los Niños de la Polio

 

Hay una frase sobre los niños de la polio que yo he dicho y escrito en muchas ocasiones, es esta:
"Fuimos víctimas de la negligencia del franquismo, hoy somos los grandes olvidados de la Democracia".
Ahora, afortunadamente, esta sentencia ya se ha quedado algo envejecida.
 
La aprobación de la Ley de Memoria Democrática incluye un punto en el que se nos reconoce a los afectados de polio. Por fin se podrá comenzar a hacer justicia con nosotros. Personalmente creo que es un paso muy importante y valioso.
Porque para que se nos empiece a considerar, primero se nos tiene que valorar en lo que somos. Y somos víctimas del franquismo, igual que tantos asesinados y represaliados por el sanguinario dictador.

domingo, 25 de octubre de 2020

24 de octubre, Día Mundial Contra la Polio - Seguimos aquí

Por un error, esta entrada tendría que haber salido ayer, 24 de octubre, Día Mundial Contra la Polio.
Es un artículo que he publicado en el diario digital donde quise reflejar mis inquietudes sobre toda una vida personalizada por esta enfermedad que a tantos nos ha marcado. 
Os invito a leerlo, bien desde este enlace a la columna del diario:
O en el texto que viene a continuación.

Seguimos aquí

Me recuerdo chiquitillo y frágil, atolondrao, que decía mi madre, con las rodillas desolladas, cargadas de pupas de tanto como me caía. Pero en verdad no era mi culpa, mi mente bullía de velocidad, de ese ímpetu infantil por alcanzar lo que al resto de mis amigos apenas les suponía esfuerzo.
Luego, la realidad se giraba inexorable y me devolvía al suelo del que me tenía que levantar una vez más, porque mi pierna, esa esmirriada y flacucha pierna derecha que la polio me había dejado en herencia, nunca respondió con el vigor que yo deseaba, y el resultado era inevitable. Mi cabeza  se empeñaba en coronar unos castillos que mi cuerpo jamás pudo subir.
Una vez escuché que una idea escrita es una idea herida, y en eso pienso mientras mis dedos corretean por las teclas del ordenador, en escribir sobre las heridas que en el fondo nunca curaron, en sentir las palabras que un día me sanaron. 

sábado, 18 de enero de 2020

Hijos de la talidomida


Surgieron durante el pozo de la dictadura franquista y la tragedia, como ocurrió con la polio, fue silenciada y ocultada, en esta ocasión con la connivencia de Grünenthal, el laboratorio creador del fármaco. Luego, la democracia, las leyes y la justicia, los han ido arrinconando como una burla a su dignidad.
España es el único país que los ha ignorado de manera continua.
Todo, dicen, está prescrito, aunque sus malformaciones nunca lo harán.
Son los hijos de la talidomida.
Esta es la historia.
Como siempre podéis leerlo en este enlace del diario digital o acontinuación, en las lineas que siguen

Hijos de la talidomida 

viernes, 25 de octubre de 2019

Dignidad y justicia poética

Franco visita el Valle de los caídos (1959)    Jonas Salck administra la vacuna de la polio (1955)

Hoy han sacado a Franco del Valle de los Caídos, y la casualidad ha querido que fuese un 24 de octubre, el día dedicado a recordar la lucha contra la poliomielitis. Aquella parálisis infantil que su negligencia de dictador supremo provocó a miles de niños.

Franco hoy ha salido de su basílica, esa enorme cruz megalómana que construyó con el sudor y la sangre de cientos de presos esclavos republicanos, y financiada con un dinero que nunca quiso emplear en salvar a los hijos de la que era “su” España, ocultando una vacuna que ya existía y que nos podría haber salvado a la mayoría de aquellos chiquillos.

En este 24 de octubre reivindicativo, los caminos de aquel régimen opresor y los supervivientes de la polio se han vuelto a juntar, y ya para siempre. Sin duda nos ha quitado algo de la escasa visibilidad que aún nos dejan conservar, pero también, y de alguna forma, que Franco haya salido de aquel lugar de horror precisamente hoy indica que, por fin, la dignidad nos pone rostro a nosotros, los niños de la polio; esa dignidad transformada en algo parecido a la justicia poética. 

24 de octubre, Día Mundial Contra la Polio