Quien nos robó el mes de abril, como pudo suceder no encontrar la
primavera, los días limpios ni la sonrisa de la gente; solo sentir la
zarpa del invierno como un viento sombrío que hiela el corazón.
Ya no escucho la algarabía del mercado, el murmullo del tráfico ni los juegos de los niños; solo el eco de unos pasos huecos retumbando epitafios al compás de las noticias del telediario.
Dónde quedó el último adiós de una generación que lo entregó todo, los sueños de un mundo que quizás iba demasiado deprisa.
Ya no escucho la algarabía del mercado, el murmullo del tráfico ni los juegos de los niños; solo el eco de unos pasos huecos retumbando epitafios al compás de las noticias del telediario.
Dónde quedó el último adiós de una generación que lo entregó todo, los sueños de un mundo que quizás iba demasiado deprisa.
Pero, al fin, el tiempo es esperanza.
Hoy, me alienta la promesa del verano, ese curso bullicioso de risas contagiosas.
Y llegará, claro que llegará, porque la luz es calidez y porque cada día amanece, porque lo cantan las canciones y una poesía compartida, porque hay solidaridad y un héroe en cada esquina, porque la vida se abre camino y porque un aplauso, cada tarde, resuena en mi balcón.
Quédate en casa!!!
Hoy, me alienta la promesa del verano, ese curso bullicioso de risas contagiosas.
Y llegará, claro que llegará, porque la luz es calidez y porque cada día amanece, porque lo cantan las canciones y una poesía compartida, porque hay solidaridad y un héroe en cada esquina, porque la vida se abre camino y porque un aplauso, cada tarde, resuena en mi balcón.
Quédate en casa!!!









