(La historia de los caseros)
1ª Parte
Al Sr. Joaquín y a la Sra. Tomasa los conocí
hace ya varios años, habían sido vecinos del pueblo y ya tenían una edad, sobre
los sesenta años rondarían. No eran personas a las que la suerte hubiera
acompañado.
El Sr. Joaquín siempre fue labrador, pero nunca había
tenido tierras propias, así es que siempre iba de un lado a otro, buscando
campos que labrar ó que recolectar; en la época de la siega, para el tiempo de
la vendimia o en la recogida de la oliva. Allí donde hubiera posibilidad de un
contrato de temporero, allí estaba él. Su vida era errante, siempre de un aquí
para allá, buscando una estabilidad y una seguridad que nunca llegaba. La Sra. Tomasa siempre
estaba a su lado, desde que se casaron, siempre juntos, en las adversidades y
en los momentos de felicidad.










