El mes de la música está llegando a su fin. Muchos de nosotros, hemos querido reflejar en nuestras entradas de estos últimos 30 dias nuestros propios gustos musicales, así hemos podido escuchar y apreciar música de todo tipo: zarzuelas, óperas, temas de música clásica, bandas sonoras, pop, autores y cantantes modernos y actuales, ritmos étnicos, rumbas, flamenco, copla, algo de rock, muchos cantautores y sobre todo mucho, mucho guateque y mucho revival...
viernes, 28 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
La Suerte - Microrelato musical
Ricardo colgó el móvil envuelto en una gran perplejidad y desolación, Marta, su novia, le acababa de dejar, ¡y por teléfono!, ¿podía haber algo más humillante?
Etiquetas:
Microrelato,
Musica
domingo, 16 de enero de 2011
Cada canción siempre es un recuerdo 2ª parte
Continuamos con las dedicatorias musicales que comenzó en la anterior entrada. También, como podréis comprobar hay un claro cambio de rumbo hacia otras experiencias musicales.
Vamos allá...
Cada canción siempre es un recuerdo. 1ª parte
Como lo prometido es deuda, voy a hacer las dedicatorias a los que acertaron en la entrada anterior quién era, el por entonces, raquítico zagal del grupo de la foto del club juvenil.
Aunqeu voy a hacer una pequeña trampa, porque la intención es lo que cuenta, y no era éste un concurso merecedor de mucha fiabilidad, por carecer de reglas, así es que he decidido dedicaros una canción a todos y cada uno de los que comentasteis la entrada. De nada
Como nadie me ha pedido ninguna canción en especial, he hecho una selección personal, he puesto canciones que me gustan a mi, es decir la banda sonora que forma parte de mi vida, pero siempre pensando en la persona a la que va a ir dedicada.. Confio en haber acertado lo mas posible y que os guste la selección.
De todas maneras, y como no podría ser de otra manera, estas canciones son tan universales, que van dedicadas a todos, porque seguro que alguna de ellas forma forma parte de vuestra vida.
Canciones dedicadas, o como decía el programa de radio: "Cada canción un recuerdo"
Aunqeu voy a hacer una pequeña trampa, porque la intención es lo que cuenta, y no era éste un concurso merecedor de mucha fiabilidad, por carecer de reglas, así es que he decidido dedicaros una canción a todos y cada uno de los que comentasteis la entrada. De nada
Como nadie me ha pedido ninguna canción en especial, he hecho una selección personal, he puesto canciones que me gustan a mi, es decir la banda sonora que forma parte de mi vida, pero siempre pensando en la persona a la que va a ir dedicada.. Confio en haber acertado lo mas posible y que os guste la selección.
De todas maneras, y como no podría ser de otra manera, estas canciones son tan universales, que van dedicadas a todos, porque seguro que alguna de ellas forma forma parte de vuestra vida.
Canciones dedicadas, o como decía el programa de radio: "Cada canción un recuerdo"
jueves, 13 de enero de 2011
Los tiempos de las libertades y sus canciones
Pero entre tanta discoteca y tanto guateque la vida continuaba, eran momentos de muchos cambios, aunque nunca nos hubiéramos podido imaginar lo que se nos venía encima, los cambios tan profundos que la sociedad española iba a sufrir.
En el pueblo donde vivíamos, Mislata, un buen puñado de chavales decidimos que era necesario abrir un club juvenil para que los jóvenes pudiéramos tener un lugar donde reunirnos. Obviamente el dinero para abrirlo era escaso, por no decir, inexistente, así es que decidimos solicitarlo al por entonces franquista ayuntamiento del pueblo. Costó lo suyo conseguirlo y hubo que echar mano del, prohibido aunque tolerado y muy vigilado, uso de la manifestación por las calles del pueblo que desembocó en la Plaza Mayor de Mislata para revindicarlo. Realmente fue emocionante, era la primera manifestación a la que asistíamos, ni siquiera habían empezado aun las numerosas y multitudinarias manifestaciones que jalonaron España en los años posteriores.
sábado, 8 de enero de 2011
Mis tiempos de discoteca en 4 canciones
Enero mes de la música, un buen puñado de blogueros hemos decidido sacar el tocadiscos y dedicar el mes de enero a la música. Es una propuesta que hicieron Aro y Mamé Valés en un comentario a propósito de una entrada de Mª Jesús Paradela que rememoraba momentos musicales, y que está teniendo un eco bárbaro.
Aquí va una primera entrada mía, dedicada al asunto musical, como probablemente haga alguna más, porque me es imposible seleccionar una única canción, he decidido dedicar ésta a hacer un pequeño homenaje, en cuatro canciones, a aquellos 70 cuando nosotros empezamos a descubrir las discotecas y la música que allí sonaba, así es que:.
¡Luces, música y a bailar!
martes, 4 de enero de 2011
Noche de Reyes
Noche de Reyes
Algún
ruido despertó a Carlitos, aunque no se puede decir que hubiera dormido mucho.
La cabalgata de Reyes a la que le habían llevado sus papás aquella tarde le
había excitado mucho y esos nervios no se los pudo quitar ya en todo el día.
Se
había acostado temprano. Bueno, en realidad como todos los días, pero a él le
pareció que era muy pronto y protestó un poco. Estaba demasiado excitado pero
sus padres le convencieron de que era lo mejor, pues aquella noche era especial.
Era la noche de Reyes y para Carlitos, a sus recién cumplidos cinco años, era
la noche más mágica de toda su vida.
Etiquetas:
Literatura,
Relatos
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La Luz para el año que empieza
El año se acaba, y con él la primera década del 2000, quien lo iba a decir cuando esperábamos que el mundo se iba a volver loco con el cambio del milenio y el efecto 2000 de los ordenadores, que éste caos iba a tardar 10 años en cumplir sus agoreras previsiones, porque eso es lo que actualmente estamos pasando, un caos económico y social de proporciones bíblicas.
Pero bueno no es mi intención hacer una entrada con tintes negros, si no todo lo contrario.
Pero bueno no es mi intención hacer una entrada con tintes negros, si no todo lo contrario.
Etiquetas:
Homenajes,
Noticias del Blog,
Utopías,
Vivencias
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Ver el final del tunel
Hace ya bastante tiempo, en los inicios de esta aventura que fue el blog, escribí un pequeño relato llamado Una historia, un futuro, donde por primera vez hablaba, digamos en público, de las circunstancias que me rodeaban y de como había empezado todo.
Aquel pequeño relato terminaba con la imagen que ahora inicia esta entrada, y finalizaba de la siguiente manera:
"Aquel 17 de Marzo, fue como si empezase de cero, la realidad estaba ahí, y tuvo que aceptarla, perdió algunas cosas importantes, pero aprendió otras, aprendió a vivir mas despacio, tuvo que volver a empezar con nuevos impulsos, vio quien estaba con él y a quien le daba igual, se llenó de nuevas ideas, y se propuso que, a pesar de todo, conseguiría salir, de una manera u otra, se sobrepondría a todo, y lo conseguiría, igual que lo consiguió en su juventud.
Tenía algunos hombros en los que apoyarse y los usaría para, a pesar de todo, volver a mirar el futuro con esperanza.
Aquel 17 de Marzo había sido un principio, pero no iba a suponer un final".
Por último y junto a la foto del tunel, había una dedicatoria:
"Dedicado a todos los que tienen que aprender a levantarse de nuevo"
Aquel pequeño relato terminaba con la imagen que ahora inicia esta entrada, y finalizaba de la siguiente manera:
"Aquel 17 de Marzo, fue como si empezase de cero, la realidad estaba ahí, y tuvo que aceptarla, perdió algunas cosas importantes, pero aprendió otras, aprendió a vivir mas despacio, tuvo que volver a empezar con nuevos impulsos, vio quien estaba con él y a quien le daba igual, se llenó de nuevas ideas, y se propuso que, a pesar de todo, conseguiría salir, de una manera u otra, se sobrepondría a todo, y lo conseguiría, igual que lo consiguió en su juventud.
Tenía algunos hombros en los que apoyarse y los usaría para, a pesar de todo, volver a mirar el futuro con esperanza.
Aquel 17 de Marzo había sido un principio, pero no iba a suponer un final".
Por último y junto a la foto del tunel, había una dedicatoria:
"Dedicado a todos los que tienen que aprender a levantarse de nuevo"
Etiquetas:
Trabajo
sábado, 18 de diciembre de 2010
El billete de lotería - Relato
Todos los sábados por la mañana, y
antes de acercarse al mercado para realizar la compra semanal, Josefa se acercaba
a la administración de lotería y compraba su billete para el sorteo que se iba
a realizar ese mismo día. Siempre, desde hacía ya 12 años, compraba el mismo
número, a pesar de que nunca en todos aquellos
años le había tocado gran cosa; alguna pedrea o alguna devolución, pero nunca
nada serio, ninguna cantidad lo suficientemente importante como para permitirse
algún capricho o algún exceso. Ese singular detalle no impedía que Josefa perdiera
la esperanza y que acudiera fiel a su cita con la administración de lotería de
su barrio. Mª Carmen, la lotera, y ella se habían hecho buenas amigas a fuerza de verse
todos los sábados por la mañana; ambas compartían número y ambas eran confidentes
de sus propias quimeras que manifestaban en el ceremonial, mitad en broma,
mitad en serio, de frotar el billete de lotería en la espalda de la lotera, con
la idea de que ese gesto, como si de un toque mágico se tratara, era el que
inevitablemente les traería suerte.
Todas las semanas repetían la misma
operación, sin faltar ninguna. Josefa estaba convencida de que su día llegaría
y de que ese número, su número, saldría tarde o temprano, y ella por fin podría
tocar el cielo con las manos.
Una vez con el billete de lotería en
sus manos, y mientras se dirigía al mercado, a Josefa le gustaba soñar. Soñaba
en todo lo que iba a hacer con el dinero que le podía tocar; fantaseaba con
hacer un gran viaje con su marido, ese pobre cabezón, de tan mala suerte, que
llevaba mas de un año parado, y que a sus mal llevados 56 años, tenía cada vez
menos esperanzas de encontrarlo; o quizás se compraría un lujoso vestido largo
y pasaría toda una noche bailando, como epílogo a una romántica cena con
su, ahora si, apuesto marido, que enfundado en un elegante smoking, estaría
irresistiblemente romántico; y ya puestos a soñar, cumpliría su gran deseo, compraría
una casa. Sería en el campo, siempre les había gustado vivir allí, en una casa
grande en su pueblo, con un gran terreno donde cultivarían sus hortalizas y tendrían
montones de árboles frutales, aquel si
que sería un buen lugar donde respirarían aire puro todos los días. Pero a
veces, se sentía mal por lo que creía un exceso de ambición, entonces bajaba al
sueño de la realidad y se conformaba con comprar un pequeño piso en la propia ciudad,
que tuviera ascensor, eso sí, que las piernas ya estaban muy castigadas; con una
cocina grande donde poder colocar el ansiado lavavajillas y que tuviera grandes
ventanas exteriores para poderlas abrir y dejar que se paseara el aire fresco
por todas las habitaciones, en lugar del enrarecido ambiente que subía del
deslunado interior al que daban las ventanas de su viejo piso.
Hoy es sábado y Josefa ha dejado de
soñar, no se lo puede creer, pero de repente se ha encontrado con la más cruda y
amarga realidad. Una fractura de tibia la mantiene recluida en una cama del
hospital; fue hace dos días por culpa de un desafortunado accidente al caerse
del último tramo de la escalera que estaba limpiando.
El infortunio no le ha impedido que,
cómo siempre suele hacer, haya escuchando el sorteo de la lotería por la radio
y asistir, como en otro de sus sueños, a vivir el momento mágico en el que los
niños de San Ildefonso han cantando el número que ella juega desde hace tantos
años.
- ‘Pero poco dura la alegría en la
casa del pobre’ – pensará más tarde.
La explosión de alegría inicial se ha
tornado en angustia y desilusión al comprobar que su marido no ha ido a la
administración de lotería a comprar el décimo.
Ahora Antonio no sabe como consolarla.
Maldice su suerte y se siente culpable por la dejadez de no haber pasado a
recoger el billete, camino del hospital, como su mujer le había indicado. Es
ahora que, con encogido disimulo la mira, cuando apenas reconoce a una mujer desolada
y abatida, tan distinta de su desenfadado y alegre carácter habitual. Y sólo entonces
empieza a ser consciente de lo que ese décimo significaba para ella y cuanto de
una apacible y placentera senectud se ha podido volatilizar con ese olvido.
Cabizbajo y sin saber que decir,
asiste entre apenado y resignado a los lamentos de su mujer, que confirma que
una vez más la fortuna les ha dado la espalda.
- No era para nosotros – trata de
consolarla con poco convencimiento.
Durante un buen rato, no se oye nada
en la habitación, el silencio se podría cortar, y solo es roto, ocasionalmente,
por algún quejido o por el pasear de visitantes y familiares de alguna
habitación de la planta. Ellos bastante tienen con asumir que su vida volverá a
la rutina que nunca cambió; Josefa, cuando se recupere, seguirá limpiando
patios y escaleras por setecientos euros al mes. Antonio a pasarse, como casi todos
los días, por la oficina del paro para mirar que ofertas de empleo hay, luego
pateará algunas fábricas pidiendo una faena, que sabe sobradamente que no le
darán.
Finalmente, ese silencio es
repentinamente roto por el estridente sonido del timbre del teléfono que les
saca les saca de golpe de sus aislamientos, Josefa, con el gesto envuelto en
derrota reflejado en la cara, le dice a su marido que se lo acerque, y éste
servicial se lo hace llegar:
- Hola Josefa – le dice la voz al otro
lado del teléfono – soy Mª Carmen, la
lotera, no se si sabes que la semana pasada salió la devolución en el
décimo que te llevas todas las semanas, y que hoy, al ver que no te pasabas a
recogerlo, he empleado ese dinero en comprar el décimo de esta semana, como
solemos hacer habitualmente.
¿Ya sabes que te ha tocado la lotería?
En un momento dado, Josefa dejó de oír lo que le hablaban, porque de nuevo había vuelto a soñar.
Etiquetas:
Literatura,
Relatos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









