jueves, 23 de septiembre de 2021

El Tribunal de les Aigües de València

El Tribunal de les Aigües de València es una institución con más de mil años de historia; aun hoy en activo.
Es considerado único en el mundo en su forma de distribuir justicia, que se mantiene inalterable desde la lejanía de los tiempos. Son muchos los historiadores que sitúan sus orígenes en la época de los árabes. Se encargan de dirimir los conflictos que surgen entre los regantes de la huerta valenciana por el uso del agua; las que distribuyen las nueve acequias que vertebran la ciudad de Valencia y algunos pueblos limítrofes, siempre de forma oral y en lengua valenciana, sin ningún tipo de documento, informe o burocracia. Todo a viva voz y en público. Sus resoluciones siempre se respetan y se cumplen.
En 2009 fue declarado por la Unesco patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Se reunen todos los jueves a las doce de la mañana en la Plaza de la Virgen, delante de la Puerta de los Apóstoles de la Catedral.

Y allí me he ido yo hoy. Hacía muchos años que no tenía oportunidad de verlo.
 
Casualmente el actual presidente del tribunal, don José Alfonso Soria García, es el síndico de la acequia de Mislata, el pueblo donde yo me crié. Media infancia y adolescencia la pasé bañandome en verano en aquella acequia salvaje circulando entre los cañaverales (hoy practicamente oculta bajo las calles y aceras del pueblo).
Con él me he hecho una foto para el recuerdo.
 
Es inevitable sentir un ligero palpito de emoción al asistir a una tradición viva tan antigua.

 





 

2 comentarios:

  1. Lo conocía, y es curioso, se ha podido preservar.

    Por esas leyes orales de antaño que eran justas. Un abrazo

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    1. Es este un tribunal y unas leyes orales que se respetan porque existe la confianza de que son justas. Ójala la justicia en estas sociedades en que vivimos fueran así de legítimas, sin decisiones arbitrarias y manipuladas, como tantas veces vemos.
      Pero también las personas deberíamos respetarnos unos a otros y a las instituciones en lugar de tratar de engañar continuamente. Mejor nos iría.
      Un abrazo, Albada.

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