jueves, 24 de septiembre de 2020

Así era aquel otoño

 

Así era aquel otoño, envolviendo unos Sueños de escayola.
(Extracto del libro)
 
Recuerdo que mi mejor momento del día ocurría bien temprano tras la visita de don Álvaro y después del desayuno. Todas las mañanas me detenía junto al muro de piedra para contemplar el horizonte del mar en calma. Tan solo duraba unos segundos, un par de minutos en el mejor de los casos, pero la imagen de paz y de serenidad que me transmitía aquella estampa de alguna manera me daba la fuerza y el ánimo necesarios para sortear esos días en los que me sentía tan perdido. 
 
Todavía hoy, cuando cierro los ojos, soy capaz de percibir con extraordinaria nitidez aquellas sensaciones que me infundían el espumillar de las olas al romper en la orilla de la playa, el olor a salitre picando mi nariz y el sonido del agua desparramándose por la arena. La melancolía y la soledad que tanto me estremecían no restaban la capacidad de apreciar que aquel lugar donde se encontraba el sanatorio de la Malvarrosa era realmente magnífico; un entorno, entonces descuidado pero bucólico, donde el clima benigno de la Valencia mediterránea brillaba con esplendorosa luz bajo un intenso cielo turquesa e iluminado por un sol cálido y limpio que generosamente invitaba a vivir. 
 
La fría intensidad del otoño iba restando viveza al ambiente acortando las horas de sol y de terraza, pero mantenía un punto agradable de luminosidad y encanto que nosotros tratábamos de alargar cuanto podíamos para demorar en lo posible el momento en que se cerraban las puertas y ventanas del sanatorio.

 

lunes, 17 de agosto de 2020

La estupidez humana no conoce límites

 

La insolidaridad, la ignorancia y la estupidez tomaron presencia ayer en la manifestación anti-vacunas y anti-mascarilla de Madrid.

 

Sin respeto por el esfuerzo de tantos que trabajan contra esta pandemia, los sanitarios que se dejan la salud cada día, el sufrimiento de quienes lo padecen, la tristeza de quienes han fallecido y el dolor de quienes ni siquiera pudieron despedirlos.

 

Puros idiotas que desconfían de millones y millones de médicos y científicos, tachándolos de vendidos al sistema, pero que no dudan en creerse como un dogma de fe las marcianadas que cualquier gurú de tres al cuarto suelta por algún canal de internet, las de quien dice curar el virus con lejía, las majaderías de políticos fascistas e interesados o las de esos famosos despeñados en su propia rechifla.

 

En su egoísmo e ignorancia nunca sabrán lo que es vivir para siempre con secuelas paralizantes por no haber recibido en su momento una vacuna como fue la de la polio. Otros no tuvimos tanta suerte.
Las vacunas, so tontos, hacen eso, salvar vidas.

 

Quizás, muchos de esos 2000 o 3000 "seres humanos" que ayer se dieron cita en esa manifestación de Madrid, se merecerían pasar varias semanas intubados boca abajo en la UCI de un hospital, saber de la experiencia de una enfermedad grave y contagiosa. Que la vivan, que sobrevivan y..., que luego lo cuenten.

 


 

miércoles, 1 de julio de 2020

El exilio interior. Palabras contra la soledad



Uno de los micros que escribí al comienzo de la cuarentena, que titulé Mañana, lo envié a la Fundación Rafael Pérez Estrada, de Malaga. Se trataba de una especie de concurso, sin premio, pero con la posibilidad de verlo publicado en una antología que reflejase nuestro sentir ante esta pandemia. 

El libro se llama: El exilio interior, palabras contra la soledad.

Ver mi microrrelato aquí, publicado junto a otros setenta, es la satisfacción de haber aportado mi granito a un hecho que nos ha tocado vivir, duro y difícil, estos meses de introspección, también de reflexión, retratado en múltiples historias, testimonios de un tiempo que ya será imposible de olvidar.

Podéis descargarlo de modo gratuito en formato PDF y epub desde los enlaces dispuestos en esta página de la fundación.
Fundación Rafael Pérez Estrada: El exilio interior. Palabras contra la soledad

miércoles, 17 de junio de 2020

Crónicas de la Muerte Dulce


En las primeras semanas de un ya lejano 2012, cuando se  hizo viral el augurio del fin del mundo anunciado por los Mayas, y dentro de ese magnífico grupo que son los jueveros, inicié un proyecto que empezó casi como una anécdota; luego fue creciendo a lo largo de los meses, y para cuando llegó el fin de la profecía (afortunadamente todos seguíamos vivos) había crecido espectacularmente hasta los 40 relatos y 22 autores diferentes. Fueron las Crónicas de la Muerte Dulce.
Hoy, veo con sorpresa que los noticiarios anuncian el cambio de la profecía de aquel 21/12/2012 a este proximo domingo 21/6/2021; todo por un supuesto desfase del calendario gregoriano impuesto en 1582, en el que según dicen se perdieron 11 días por año.
Un lio de datos y fechas que poco importan, tampoco la realidad de este tipo de predicciones agoreras, pero que sí sirven como inspiración literaria o cinematográfica. 

Esta es la sinopsis:

domingo, 7 de junio de 2020

Una entrevista on-line de AMA Libros

Este es el video de la entrevista que hace unos días me hicieron los amigos del grupo AMA Libros.
Fue una tarde magnífica en la que pude tratar, con mi modo de hablar algo atropellada y vehemente (así soy yo) algunos de los temas que me interesan y me mueven, tanto en mi labor literaria como personal.
Explicar sobre el por qué de Sueños de escayola y la polio, el mundo de los que tantas veces aparecen como "diferentes" que retrata Cometas cruzando el Sol, o la visión actual con el Covid19 de esa antología que en 2012 mostramos un grupo de escritores en la antología Cronicas de la Muerte Dulce, entre otros muchos temas como literatura, premios y futuro.
Os invito a verlo.

Va mi agradecimiento más sincero a los que me acompañásteis en directo en este formato tan novedoso para todos, y por supuesto a los amigos de AMA Libros que lo hicieron posible, los escritores Antonio Andújar Castro, Paco Arenas y sobre todo a María Nieves Michavila Gómez por el excelente trabajo que ha realizado. Gracias amigos.
Espero que os guste.





Luego, como colofón a una semana intensa, particié en una tertulia en Radio Ardacho, en el programa El asiento de conductor que dirige Ernesto Martinez Alfaro.
Hablaron primero sobre el Consorcio, con Antonio Godelleta.
Después una tertulia sobre pandemias, vacunas y polio, con Antonio, Ernesto y yo mismo.
Podeis escucharla o descargarla en el enlace adjunto de Ivoox







miércoles, 20 de mayo de 2020

Nueva reseña sobre Sueños de escayola

Os comparto esta nueva reseña sobre Sueños de escayola que me llegó hace unos días. Es extensa, pero certera y emocionante; al menos para mí lo és.
(Las reseñas y comentarios sobre esta novela me abrigan el corazon como pocas cosas más)
La ha escrito Ximo Segarra Acapu, un ilustrador y historietista, también escritor, al que admiro.

En una breve acotación previa diré que hace apenas un año ni siquiera conocía a Ximo personalmente, sí su obra, que siempre me parecíó original y, en ocasiones transgresora. De las que vale la pena conocer.
Un día le escribí pidiéndole colaborar con un dibujo para Cometas cruzando el sol, él aceptó, sin dudarlo y sin conocerme.
También hace muy poco, cuando apenas llevaba leído medio libro, ya escribió otra interpretación sobre estos Sueños de escayola para acompañar una de sus ilustraciones, que también compartí aquí.
Ximo, es un gran artista, pero sobre todo es un gran tipo.
Gracias, amigo...

lunes, 4 de mayo de 2020

Reseña sobre "Cometas cruzando el sol"


He recibido un comentario que me ha emocionado especialmente sobre Cometas cruzando el sol, este libro de relatos que tantas satisfacciones me está dando.
Lo ha mandado Pepa Morató, una escritora que, entre otras obras, ha publicado una interesante y entretenidad novela de intriga titulada "No te fíes, Sarah Miller, escrita en un difícil equilibrio a seis manos junto a otras dos autoras. Un thriller absorvente, ágil y altamente recomendable que disfruté hace unas pocas semanas. 
Esta es la reseña:

domingo, 3 de mayo de 2020

Día de la madre



 Mamá querida ¡Cuánto te echo de menos!

Cuánto añoro tu fortaleza de mujer chiquitilla y tenaz, el beso en la frente, el termómetro bajo la axila, el azúcar tostado, las caricias que aliviaban fiebres y el pañuelo sanador de oraciones.
Añoro tu entereza, derrotando cada día las escaleras de aquellos cinco pisos, cargada de compra, con el coraje del corazón, sin queja, nueve bocas siempre fueron muchas.

Fíjate, mamá, incluso ahora me llega a la memoria aquellas horas en el Niño Jesús, un niño herido al que contabas fábulas sencillas al vaivén de unas piernas de sarmiento mecidas por la corriente, calmando el dolor con tu sonrisa; y recuerdo tus canciones, esas coplas bellas que susurrabas solo para mí. 

Mamá querida, ¡hoy podría decirte tantas cosas! Que siento en el alma las pesadumbres de aquel tiempo difícil, que extraño tu presencia, tu voz serena y recia, la palabra justa que alentaba y calmaba a un tiempo y ese cariño regalado que nunca me faltó. 

Hoy te recuerdo, mamá, aunque nunca te olvidé.


Feliz día a todas las mamás.



martes, 28 de abril de 2020

Reflexión de Ximo Segarra "Acapu" sobre Sueños de escayola


Esta reflexión es de un buen amigo, Ximo Segarra "Acapu", que todavía es mejor artista. Hace menos de un año no nos conocíamos, pero un día le mandé un correo invitándole a participar con una ilustración en el libro de relatos Cometas cruzando el sol y él aceptó en seguida. Para mí fue un honor contar con la colaboración de un artista de su calidad. Luego, nos hemos encontrado en un par de ocasiones. Ximo, además de dibujante e ilustrador, también es escritor, en estos momentos está en contactos con diversas editoriales para publicar su primera novela.
Ahora, para acompañar una de sus ilustraciones (la que encabeza esta entrada) ha escrito este texto, cuando, además, él mismo reconoce que solo lleva leído la mitad de Sueños de escayola.
Os invito a leerla, es muy certera e interesante:    

lunes, 27 de abril de 2020

Mañana, cuando termine la cuarentena


Mañana, cuando termine la cuarentena, pisaré la calle y respiraré hondo. El primer instante será extraño, sin duda, poder sentir la libertad, cerrar el paréntesis y regresar a la vida, a la rutina, deseada pero con cierto temor, como aquella vuelta al colegio de cuando éramos niños. 

Miraré los ojos a la gente, estoy aburrido de ver coronillas desde el balcón, me sentaré en una terraza con unas bravas y una cañita bien fría, iré al cine, cenaré fuera de casa, conduciré mi coche y daré un paseo por la playa de la Malvarrosa; también navegaré subido a la nave de las locas y volveré a clase y al café de los jueves. Porque ahora, hasta lo más cotidiano me suena excitante. 

Y es que al fin la vida sigue, por eso mañana, o cuando pueda ser, le daré un beso a mi hija, que sigue aislada y sola en otra ciudad, a mi sobrina-nieta que nació con la pandemia y aún no conozco; abrazaré a mis amigos, y a mis hermanos, porque como dice el maestro Sabina: «los abrazos virtuales son una mierda»; rodearé el barrio cogido de la mano de mi mujer, compraré una rosa y visitare a mis padres y les diré que estén tranquilos, que aquí abajo, todos, estamos bien.


Y tú, ¿qué harás mañana o cuando sea que termine la cuarentena?