martes, 13 de noviembre de 2018

El Embrujo de Alhambra



Ayer tuve el honor de presentar a una gran autora y un buen libro, algo que nunca había hecho antes y que fue, además de excitante, toda una experiencia de lo más agradable.

María Villamayor es autora, además de "El Embrujo de Alhambra", el título que ayer presentamos, de "Años Muertos" y de "Las Doce Llaves", este último un auténtico best-seller, con un puñado enorme de ediciones y miles de libros vendidos, que retrata la búsqueda de las hermanas Ferrer por algunos de los lugares y monumentos más majestuosos y emblemáticos de Valencia, a través de una serie de pistas y enigmas escritas en un cuaderno heredado de su padre. Una obra extensa y amena, cargada de misterios e intriga, que hace un espléndido retrato sobre la Valencia más fascinante y secreta. Famosas son igualmente las rutas que, previa petición, María Villamayor realiza varias veces al año por los lugares donde transcurre la acción de la novela, que son algunos de los más importantes y antiguos de la ciudad, como la Catedral y el Miguelete, el Mercado Central, Las Torres de Serrano, las de Quart, etc. etc.

"El Embrujo de Alhambra" es una reedición después de estar descatalogada desde hace varios años. Yo tuve la fortuna en su día de ser uno de los primeros en leerla. Ahora ha sido la Editorial Samaruc quien se ha hecho cargo de esta nueva edición y ayer, día 12, su puesta de largo. 

He de decir que María y yo nos conocemos desde hace tiempo, justo desde ese día que vino a casa de mis padres trayendo bajo el brazo esta novela que era su primera obra. Sus padres y los míos son de ese mismo pueblo que retrata la historia, Alhambra, un pueblecito de Ciudad Real que, situado en lo alto de un cerro de ochocientos metros, gemelo del que sostiene las paredes de un castillo casi en ruinas, vislumbra desde sus miradores el manto colorido de la espectacular llanura hasta donde alcanza la vista del Campo de Montiel, sobre todo el amarillo y el verde de los sembrados, junto al intenso color rojizo de su tierra con el que los árabes le distinguieron el nombre de Alhambra.

La obra arranca en tiempo actual, con el hallazgo de la daga y una gema que parece tener vida propia que aparecen en el sarcófago de una dama árabe, aunque gran parte, y fundamental, transcurre en el periodo previo a la Guerra Civil, atravesándola incluso, narrándola de modo intenso, crudo a veces, con toda la violencia y el dolor que trajo consigo.
Dos épocas y un misterio.
Y entre medias, la cotidianidad de unas vidas complejas en tiempos difíciles. El discurrir de aquellas gentes y la dureza de cada día, envuelta de conflictos y escasez, de futuro incierto, de rencillas, de deseos y de amor, de celos y de miedo.
También el lugar por donde se mueven los personajes, esa comarca entrañable y milenaria, se percibe como un protagonista más. Se siente cada callejuela y cada esquina, los recovecos de las dos colinas sobre las que se alzan ambos, pueblo y castillo, transformados en túneles y pasadizos.
El Embrujo de Alhambra diríase estar compuesta por dos historias que, pareciendo distintas, finalmente se complementan. Se hacen una. “Solo el verdadero amor sobrevive eternamente”, dice la leyenda escrita en piedra. Una es sentida, dura y emotiva, la que transcurre durante el periodo de la República y sobre todo en la Guerra Civil; la segunda…, bueno, no me cabe duda de que entre esas páginas cargadas de misterio y aventura se haya el germen de “Las Doce Llaves”.
(En cursiva un extracto del texto que leí en la presentación)

Podéis leer el texto completo de mi presentación desde este enlace: El Embrujo de Alhambra de María Villamayor

Gracias al Ámbito Cultural de El Corte Ingles, a Editorial Samaruc y sobre todo a María Villamayor por la deferencia de invitarme a participar en esta presentación, tan entrañable y sentida para mí, del Embrujo de Alhambra.
Os dejo con algunas fotos.











Algunas fotos del pueblo de Alhambra (Ciudad Real)













Con mis padres a las puertas de Alhambra


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