
Tengo que reconocer que no me gustan mucho las procesiones, en realidad no me gusta, ni me ha gustado nunca, la Semana Santa en general.
Admiro positivamente la fe y el fervor que profesa la gente por una idea, o como en este caso por una religión, pero creo que es muy facil traspasar la delgada linea que separa en muchos momentos la fe del histerismo, sobre todo cuando éste es colectivo...








